

Cronica de Maitines 2007
Tras las respectivas cenas navideñas en familia, congregación de la peña a la 1 y media en la plaza. Destino: cocinilla de Navarro, objetivo: MAITINES 2007. Primeros besos de felicitaciones y en un momento nos plantamos allí. La mesa de las bebidas parecía una exposición de licores de todo el mundo. La gente empieza con sus cubatas y la música de Navarro suena. A los pocos minutos, tiempo para las tonterías. Navarro comienza a sacar cosas de algún sitio, (seguramente del baúl de Paquito Clavel) como una peluca gigante que parecía el coño de una vaca y diferentes tipos de gafas a cual más horrible. Sólo faltaba una camiseta del 11811.
Diferentes grupos hacían uso de sus conocimientos de baile. A un lado las chicas Maguy, María, Mercedes… intentaban hacer el BHANGRA y por otro, los chicos bailábamos unas rumbitas donde destaca siempre Agustín, rodeado de las palmas de Dani, Zamora, Tripi, Negro…
Una vez cansados de bailar, algunos integrantes deciden dar una vuelta. Se llegó al NEOX, y el éxito fue tan rotundo que a los cinco minutos volvimos a la cocinilla cantando “gominolas” en diferentes estilos, rap, flamenco, balada…Aquí comienza a darse el fenómeno “hommus pains” que analizaré más tarde. Al llegar, tocaba el turno al karaoke. Chiqui, Negro y Valenciano son los primeros en lanzarse a cantar la famosa “Chow chow” de los Mojinos. Roto el hielo aparecen más voces como la de Bonito, Mercedes, Blanca y María, ésta última agarró el micrófono y se cantó tres o cuatro seguidas hasta que decidimos volver a poner música bien cantada. Triunfó la versión de los primos con la canción de Eros Ramazzotti.
Entre unas cosas y otras hubo tiempo para el amor de Blanca y Aparicio (no daré detalles) y también para la gente que debido a que los chorizos y el tocino no le agradaban mucho pues tenían hambre, ¿verdad Maestre?. Hubo hermosas y entretenidas tertulias como la protagonizada por María y Zamora sobre como las abejas zánganas son capaces de independizarse en el trabajo al margen del mandato de la abeja reina. Aprovecho para recordar la caída de Navarro haciendo esquí. Tu culo estará todavía acordándose de ti, bueno, y también la mesa porque si no hay paredes se la mandas al vecino. Recuerdo por otro lado el uso tan raro que Maestre le dio al sofá. Era como si llevara los esquís que se le olvidaron a Navarro.
Y ahora, paso analizar al ser “hommus pains”, un hombre capaz de ingerir litros de alcohol como pozo sin fondo, pero sin regurgitar. Su comportamiento inicial es sereno, pero poco a poco (beefeater a beefeater) se va transformando. Comienza con ciertos bailes peculiares moviendo brazos con manos extendidas. Continúa con bromas ingeniosas y en raros casos se da con que el hommus pains es capaz de cantar canciones en karaoke, eso sí, la letra de la canción le da absolutamente igual. Llega un momento en que sus ojos achinados están diciendo “me quiero morir” y su estómago “quiero más”. Aquella noche fue capaz de irse a casa, previo acompañamiento nuestro, para más tarde acabar en otra cocinilla bebiendo one more time. Ya le podrían decir, “ven por favor que han atropellado a mi marido”. El reacciona ante “ven, que te invito a unos cubatas”. Tras eso, volvió a la cocinilla tras consultar al Tripi mediante llamada telefónica, y presentarse allí cantando la mierda de “GOMINOLAS”. Todo un campeón, de estar medio muerto a llegar levantando el ánimo sin parar de bailar y de beber ante el asombro del pobre Aparicio que vio además como agredía a su novia Blanca. Sin embargo, son primos y se quieren un montón joder. Ahora continúa estudiando su carrera incapaz de recordar muchos momentos vividos aquella noche.
Tras esta mención especial, paso a relatar el momento de la comida. La gente ya era poca, pero el hambre era mucha, quizás Maestre menos. Unas gachas “made in Navarro” para finalizar una gran nueva noche de Maitines.